La textura se iguala en dos escalas: tamaño de gota y densidad entre gotas. Una reparación plana bien ejecutada puede verse como una isla lisa cuando entra sol por la ventana.
Haz una muestra fuera de la zona principal, deja secar y obsérvala con luz rasante. Amplía la transición hacia el acabado existente y compara el brillo tras pintar. En ocasiones conviene pintar el paño completo aunque la textura solo se reponga en el parche.
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Probar textura y color por separado
Prepara una muestra, deja secar y mírala con la luz habitual del pasillo y con luz lateral de la ventana. Compara tamaño, densidad y relieve de la gota antes de juzgar el color. Si la textura encaja pero el parche parece un círculo brillante, puede influir la absorción o el brillo de la pintura. Valora pintar el paño hasta la siguiente esquina.