Pide planos disponibles, contratos y antecedentes de uso, potencias y ubicación de contadores y llaves. Identifica qué sirve solo al local y qué pertenece al conjunto del edificio.
Compara los datos con la maquinaria prevista funcionando simultáneamente. Un contador visible o una factura antigua no garantizan que la acometida admita la nueva actividad. Solicita comprobación al técnico y, cuando corresponda, a la compañía.
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El día de máxima actividad como referencia
Relaciona qué aparatos pueden trabajar a la vez, con su potencia de placa y horarios. El técnico puede contrastar esa demanda con suministros e instalaciones disponibles. Pide identificar qué llaves y contadores son propios y cuáles compartidos. Una factura anterior informa del uso contratado, pero no describe por sí sola el coste ni la viabilidad de ampliar la acometida.